Todos muertos

Reseña de Washed Tombs de Mercedes Estramil (Montevideo: HUM, 2017). Salió en Brecha el 19 de enero de 2018.


unnamedEn el centro de Washed Tombs, la nueva novela de Mercedes Estramil (1965), se encuentra un extraño emprendimiento del mismo nombre, creado por dos amigas: Toni y Wanda. Ellas idearon “una empresa de servicios que consistía en aliviar los duelos, esa instancia de desprendimiento gradual que empieza en los velorios, sigue en los entierros, continúa en los años posteriores con su calvario de reducciones y cambios de casa y con suerte termina en una cajita de fósforos y vientos huracanados”. Qingming, en ese momento casado con la narradora, Jennifer, se apoderará de la empresa e introducirá cambios esenciales: la oferta de médiums para contactar con los fallecidos y la organización del Concurso Mortuorio Nacional, en el que los habitantes de las tumbas escriben –a través de médiums– las obras que no pudieron o supieron crear en vida. Estos cambios volverán tremendamente redituable al emprendimiento y trastocarán la vida de todos los involucrados.

Pero eso es el pasado, que vamos absorbiendo lentamente a través de Jennifer, que en el presente de la narración, divorciada de Qingming y con un hijo pequeño (gestado en el vientre alquilado de Wanda), vive vidas paralelas. Por un lado, cuida la casa de los Reyes cuando estos están de vacaciones, una mansión carrasqueña con portones automáticos y piscina, que incluye un Bmwdescapotable a su disposición. En su otra vida es Jenny, la de Nuevo París (“New Paris” en la novela), amante de un hombre casado. En ambas vidas es una madre irresponsable en busca de respuestas sobre su pasado. La narración ondula entre ese tono irónico que la autora maneja a la perfección y un ambiente más opresivo, lleno de espectros de su pasado. Sin embargo, nunca cae en el nihilismo o la angustia, y si rodea zonas oscuras es siempre con una carcajada desencajada en la cercanía.

Como señaló Gabriel Peveroni en su blog,1 la novela tiene la virtud de “transcurrir en una ciudad de Montevideo que se aleja de los paradigmas onettianos y levrerianos”. Porque la ciudad es el escenario fundamental donde transcurre esta historia, en una deriva descontrolada que lleva a la “newparisina” Jenny en un viaje desde New Paris a Carrasco y a Greensol, presa de sí misma, a través de una Montevideo poco dispuesta a otorgarle respuestas. Las aventuras fútiles de la narradora no le quitan el humor, que permea la novela y recuerda el tono ácido de su anterior libro, Iris Play (2016), recopilación de una serie de heterogéneas notas mensuales que la autora publicaba en la revista Bla.

Hay mucho en esta novela de la burla y la invectiva que abundaban en el libro anterior, en especial con relación a la propia narradora (con guiños a la escritura autoficcional) y al establishment literario uruguayo. La literatura y la crítica son temas centrales en la obra de Estramil (que ejerce la crítica en El País Cultural), plagada de escritores y aspirantes a serlo que sufren una “enfermedad literaria” que “es anterior a cualquier otra y no tiene antídoto ni cura”. Si en Iris Play eso estaba representado por el deseo de escribir lo que, con precisión, llamó “LGNU” (“la gran novela uruguaya”), en Washed Tombs ese lugar es ocupado por el Concurso Mortuorio Nacional. Como no podía ser de otra manera, el primero de estos concursos es ganado por un autor que en vida también era galardonado en este tipo de competencias. Nadie se salva aquí, ni los escritores ni los críticos ni los jurados, que parecen estar ligados a una podredumbre esencial del sistema. Lo que se salva –y de cierta manera también salva a algunos de sus personajes– es la literatura, presente a través de muchos nombres personales y, principalmente, como posibilidad de contar –o crear– una historia propia.

En la narración de las peripecias personales hay catarsis, una válvula de escape para el humor y el resentimiento contra las injusticias. Pero también hay valentía en contarlo todo sin filtros, en explorar hasta el último rincón
–especialmente los oscuros– de la propia vida. Y esto hace de esta novela breve y narrada con precisión una obra vital, que confirma lo que a estas alturas debería ser una obviedad: Estramil es una de las autoras más interesantes de la literatura uruguaya contemporánea. 
 

1. laculpalatuvomanuchao.blogspot.com.uy

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