Abrir puertas y ventanas

Reseña de El monarca de las sombras de Javier Cercas (Barcelona: Literatura Random House, 2017). Salió en Brecha el 3 de noviembre de 2017.


28-29-el-monarca-de-las-sombras-javier-cercas-randomJavier Cercas (1962) continúa con El monarca de las sombras la revisión de la historia reciente española que viene realizando desde la elogiadísima Soldados de Salamina. En su nueva novela la memoria personal y la historia nacional se entremezclan para revelar un pasado que no desapareció, que pervive en el presente y que afecta la vida cotidiana de todos los involucrados. Si en Soldados… Cercas inauguró un personalísimo juego literario entre realidad y ficción, documentos e invención, que lo llevaría a mezclar diversos géneros y registros narrativos –novela, reportaje, testimonio, investigación histórica– para desentrañar un misterioso acontecimiento de la guerra civil, en El monarca de las sombras utiliza los mismos métodos para sumergirse en la historia de su familia, especialmente en la del héroe familiar, su tío abuelo Manuel Mena, muerto en combate en 1938 a los 19 años de edad, cuando combatía en la batalla del Ebro como parte de la primera línea de las tropas franquistas.

Aunque no lo conoció personalmente, Manuel Mena siempre fue parte de la vida de Javier Cercas: su historia contada una y otra vez con admiración por su madre, que lo adoraba, su retrato presidiendo el salón de la casa familiar de Ibahernando, su misterioso sacrificio interpelándolo desde el silencio de la antigua mansión. El autor transmutado en personaje, en un juego autoficcional usual en su literatura (pero que en este caso parece estar más del lado de la realidad que de la ficción), se embarca en una detallada investigación con el objetivo de revelar el pasado familiar. De esta manera la novela se estructura en dos relatos paralelos. Por un lado está la narración de la vida de Manuel Mena: su infancia en el pueblo extremeño de Ibahernando, su desarrollo intelectual, el ingreso en la Falange y su incorporación a las tropas franquistas, sus heridas en combate y los regresos al pueblo, su muerte. En paralelo, Cercas narra la investigación y la redacción del libro, sus visitas al pueblo y las conversaciones con sus habitantes, acompañado por su amigo el cineasta David Trueba, de un equipo televisivo, o de su madre, Blanca Mena. Estos personajes sirven como contrapunto a la voz del autor –presentado como personaje en tercera persona–, y como testigos de la investigación y de la novela que se va creando –al comienzo con reticencia– a la vista del lector. Ellos son el empuje necesario para la creación, para superar el miedo que le produce descubrir el pasado, para afrontar la herencia que le pertenece.

Ibahernando, su pueblo natal, es el lugar determinante de esta historia. De esta localidad de Extremadura emigró hacia Cataluña a los 4 años junto a su familia. Allí nació y creció Manuel Mena, y allí retorna Javier Cercas a entender su historia familiar. Retorna con la doble condición de local y forastero, hijo del pueblo y escritor exitoso. Desde ese lugar se dedica no sólo a investigar la historia de Manuel Mena sino a analizar el contexto en el que este adolescente tomó las decisiones que lo llevaron a una muerte temprana. Cercas recorre la situación política de un pueblo que como tantos otros se vio en un breve lapso enfrascado en una lucha intestina que dejaría marcas imborrables. Dilucidar lo sucedido es un trabajo arduo de comparación entre los datos oficiales, que en ocasiones se revelan como poco confiables, y la memoria de los testigos. Una memoria que se presenta como insuficiente o engañosa, que está siempre a punto de escaparse por la desaparición de los ancianos habitantes del pueblo y de sus recuerdos, o que está cubierta por una pátina de mentiras y silencio. Porque si hay algo que Cercas entiende en carne propia es la necesidad universal de ocultar lo peor de nuestras historias, la dificultad de asumir nuestro propio pasado, o simplemente la imposibilidad de enfrentar el dolor, como en el caso de el “Pelaor”, un vecino que aún vive con los fantasmas que habitan Ibahernando.

Si la herencia es el tema central de esta novela, su protagonista solapada es Blanca Mena, y por extensión, su casa. Una casa que tendrá su doble al final de la novela cuando se descubra la casa en la que Manuel Mena falleció. En ese trayecto, y gracias a los testigos que dan cuenta de su desencanto, Mena pasa de encarnar el heroísmo épico del Aquiles de la Ilíada y su kalos thanatos (muerte hermosa) a representar al Aquiles muerto de la Odisea, el que reconoce que preferiría ser un modesto campesino a habitar entre los muertos como “monarca de las sombras”. En esta novela conmovedora Cercas reconstruye con un ritmo narrativo y una prosa envidiables el viaje de un joven que luchó por las razones correctas para el bando equivocado y que dejó su vida en ello. Y aunque al final no haya una respuesta definitiva o una verdad sobre Manuel Mena, aunque no haya lágrimas que cicatricen las heridas, queda la valentía de enfrentar el pasado, de asumir la herencia que nos toca y habitar la casa familiar, la única manera de seguir viviendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s