Escribir es enfermar

Reseña de Iris Play de Mercedes Estramil (Montevideo: HUM, 2016). Salió en Brecha el 16 de septiembre de 2016.566604


A lo largo de dos años la revista BLa publicó una serie de columnas mensuales centradas en la escritura. Las firmaba una ignota Iris Play, y en ellas discurría sobre los temas más variados, desde la situación general del país a su vida amorosa, todo filtrado por el vidrio deformante de lo literario. Porque como Play insistirá, “la enfermedad literaria es anterior a cualquier otra y no tiene antídoto ni cura”.

Detrás del seudónimo se hallaba Mercedes Estramil (Montevideo, 1965), que en estos textos llevó el humor soterrado de novelas como Irreversible (2010) al centro de la cuestión. En Iris Play se reúnen las columnas que fueron publicadas en BLa y otras inéditas.

Iris Play, como su nombre indica, es mitad observaciones y mitad juego. Nada escapa a su vista ni a sus palabras, que recorren todos los matices del humor, desde la burla autodespreciativa hasta la invectiva. Y a pesar de que dice considerar a la literatura como lo más importante, asegura que no hay que tomársela demasiado en serio. Las narraciones siguen una cierta progresión temporal, que parte desde el relato del origen de la pasión literaria para llevarnos por un recorrido panorámico por la vida de la escritora: la publicación de una novela, los diversos trabajos que debe realizar para sobrevivir (literarios y no literarios), la cárcel, los desengaños amorosos. Este conjunto de peripecias vitales no es el centro de la cuestión y funciona más bien de manera anecdótica, brindando un marco mínimo en el cual la voz de Iris pueda desarrollarse.

Los textos siguen el formato típico de una columna de corte autorreferencial, con una autora que expresa sus confesiones y opiniones más íntimas. Estramil logra esto a la perfección, con un estilo de escritura que parece plasmar sin filtros el fluir de los pensamientos de la narradora, lo que genera una conexión inmediata con el lector. La autora refiere de manera constante a la literatura como fuente primaria para el análisis de la realidad que la rodea, mediante la cita y el comentario de autores de los más variados estilos (Quiroga, Murakami, Jelinek), tanto para tomarlos como ejemplo como para reírse de algunas de sus características. Sin embargo no es de ninguna manera una columna de análisis o crítica literaria; las formas son más libres en estos textos y la literatura suele estar en función del combo literatura/vida y del relato de las peripecias de una escritora en el Uruguay actual. Esto incluye las críticas al pequeño ambiente literario uruguayo, personificado en envidiosos escritores y críticos literarios, que despelleja sin piedad. El papel de columnista de revista de tendencias se ve reflejado en algunos rasgos de estilo, como el tono casual de la narración y el intenso uso de términos en inglés, que se puede ver en este fragmento que explicita la reflexión sobre el modo de escribir “literario”: “Las experiencias sexuales –cómo decirlo literariamente— fueron on fire casi en su mayoría”. Son textos híbridos, entre el ensayo y la ficción (o la autoficción), que encajan de forma notable en el medio en el que fueron publicadas pero que a la vez lo trascienden.

El libro plantea un gran dilema: cómo escribir y sobrevivir haciéndolo. Iris Play no quiere solamente escribir para satisfacer al gran público, por eso rechaza los happy end (¿un error idiomático accidental o deliberado?) así como escribir solo para satisfacer un nicho (el de la chick lit): quiere ser la mejor, escribir lo que con gran precisión llama La Gran Novela Uruguaya (LGNU). Porque “Uruguay ‘precisa’ LGNU, casi más que un préstamo del BID para no entrar en default, casi más que un primer o cuarto puesto en el campeonato mundial de perseguidores de pelotas, casi más que el carnaval más largo del mundo, y casi más que la indiferencia inglesa para regalar un dudoso pacto de existencia. Acá, en pocos añitos más de tres millones sempiternos de habitantes y miles de asentamientos y planes de emergencia, indigencia y obsecuencia, la ecuación será ‘novela o muerte’”. Y es en la búsqueda de LGNU que la vida se interpone con las obligaciones personales y laborales, como los pequeños trabajos literarios que el escritor debe realizar para sobrevivir (escritor negro, reseñista), o con el simple y clásico hastío uruguayo. Aunque Iris Play no sea LGNU, su excelente prosa y un humor que no da respiro la hacen una lectura muy disfrutable.

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